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Colegio Mayor Universitario Cardenal Cisneros
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Capilla de Sierra Nevada
Rosa del jardín

HORARIOS Y FECHAS

Celebraciones 2018

franciscodedo

Descárgate aquí a las celebraciones del año 2018

HORARIOS DE LAS EUCARISTÍAS

panpeces

Horario de verano (desde agosto se suspende la misa de 8 de la mañana de los días laborables):

Días laborables:

9 de la mañana
8 de la tarde

Vísperas de domingo y fiestas:

8 de la tarde

Domingos y festivos: 

9, 10 y 12 mañana
8 y 9 de la tarde 

EJERCICIOS ESPIRITUALES PARA LAICOS EN CHIPIONA

chipiona

 

Febrero 2019

Días: Del 27 febrero (miércoles tarde) - domingo 3 de marzo (después de la comida)

Lugar: Casa de Espiritualidad Santa María de Regla. Chipiona

Dirige los ejercicios: Severino Calderón Martínez, ofm

Coordinación: José Luis Gavarrón, ofm

Paseo Costa de Luz, 91
11550 Chipiona, Cádiz

-Tel.:956 370 989
-Fax: 956 374 621
-Móvil: 642 024 050
-Correo E: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
www.santamaríaderegla.com

CELEBRACIONES PENITENCIALES 2018

confesiones

CELEBRACIONES COMUNITARIAS DEL PERDÓN

26 Enero Semana de la Unidad
16 Febrero Viernes de Ceniza
28 Marzo MIERCOLES SANTO
4 Mayo Viernes Mariano
22 Junio Fin de Curso - S. Juan Bautista
05 Octubre Comienzo de Curso - San Francisco
23 Noviembre - Adviento 
21 Diciembre - Víspera de Navidad 

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Además, confesión ordinaria antes de todas las misas de la tarde

 

Días de precepto

Los días de precepto son solemnidades de la Iglesia en que hay obligación de participar en la Santa Misa, si no hay una necesidad grave que lo impida.

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ACOMPAÑAR A LOS JÓVENES EN VACACIONES

Solo escuchar la palabra vacaciones nos produce una alegría manifiesta en los ojos, en el rostro, en las sonrisas…, «es un tiempo de descansar de la actividad habitual, sea en el mundo profesional, educativo o en los comienzos de los primeros trabajos…». Todo tiempo laboral produce desgaste, por lo que es preciso un tiempo de descanso y ocio, cambio de actividad y de lugar –si se puede.

                Dejamos las responsabilidades cotidianas para disfrutar del ambiente y de los momentos de tiempo libre para estar con la familia, amistades o en solitario. El tema es que si todo esto se enriquece con actividades alternativas, el tiempo se convierte en algo denso porque se descansa de unas tareas y se cambia hacia otros mecanismos, en otros contextos, lugares, quehaceres… y muchos de esos proyectos se hacen al aire libre, en contacto con la naturaleza y ejercitando la ecología practica. Es la riqueza de los campamentos, actividades ecológicas y culturales, excursiones, talleres… servicios sociales, voluntariados, misiones ad gentes o inter gentes. Todo orientado a un crecimiento personal y comunitario, y con posibilidad de acompañar procesos de decrecimiento «para transformar la realidad personal, social y comunitaria… con el objetivo de avanzar hacia la mayoría de edad».

                Programar actividades de esta índole y comprometerse en el acompañamiento es el mejor modo de regalar a otros lo que nosotros hemos recibido, para mejorar a los demás y crecer por dentro en todas las dimensiones de la persona… a través del desarrollo de la inteligencia emocional, pastoral y evangelizadora, social y comunitaria... Se favorecen las relaciones interpersonales, la comunicación, se educa en valores y en virtudes, además de aportar momentos divertidos tan necesarios en un mundo demasiado ajetreado –lleno de estrés y de prisas–. Nos cuesta abrir los ojos a la realidad de cada día, porque no descansamos de noche o lo hacemos mal por estar desajustados o «empastillados» que hace que nos bajen las defensas.

                Mirad qué hermoso es acompañar a los jóvenes en estos largos meses «sin escuela» para educar de otra manera a la convivencia, a la comunión, a la comunicación, a la fraternidad y a la libertad. Qué gran aporte el poder venir y seguir estos procesos para serenarnos todos, dialogar y conversar sin prisas ni pausas, disfrutando de los pequeños quehaceres con la mejor disposición.

                Para nuestros jóvenes es vital que las vacaciones sean tiempo de crecimiento intelectual y moral en las familias, grupos, movimientos, asociaciones, asambleas… en comunidad para ayudarnos en la comunicación más profunda del yo con el tú, y abierto al otro y a los otros.

                A los adultos nos toca crear alternativas fiables para que los jóvenes no estén enredados o «wasapeados» y mirando la tele, que no sean internautas ni telespectadores, metidos en su mundo cerrado y egocéntrico… Nos toca a los educadores poner las vacaciones al servicio de los jóvenes, para que todos saquemos lo mejor de nosotros mismos y seamos instrumentos válidos de generosidad y solidaridad, librados también de las noticias que nos inundan todo el año en las redes y emisoras. Lo importante es que todos participemos y aportemos lo mejor de cada uno desarrollando todas las potencialidades físicas, psíquicas, espirituales… con el fin de que toquemos la realidad y confrontemos con otros el proceso que nos toca vivir.

                Acampar con jóvenes y hacer actividades alternativas a las que ofrece la sociedad de consumo, es presentar un horizonte esperanzador, acompañando procesos para dejarnos hacer por dentro, dejarnos hacer por el otro, por los otros y por el Gran Dador de todo bien recibido. Se trata de dejarnos transformar compartiendo con las familias, con los amigos, con los grupos, asociaciones... Este es el reto que estamos afrontando estos meses de verano; y ya vamos celebrando las bodas de plata de revitalización juvenil a través de la Asociación de San Francisco de Asís, dedicada al acompañamiento de los jóvenes, desde los valores y virtudes que hemos recibido de la minoridad franciscana.

Severino Calderón Martínez, ofm

Grupo de San Francisco de Granada

elencuentro

(Descarga aquí la carta completa de Pascua, para compartir, leer con tranquilidad,...) 

Volver al evangelio

Volver al centro del evangelio es encontrarse con Jesucristo: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con el acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva…» (DCE 1 y EG 7).

El encuentro con Dios-Amor abarca la totalidad de la persona, tanto en su entendimiento como en su voluntad. Podemos creer y comprometernos, yendo de cima en cima… pero, en cuestiones de amor, nunca llegaremos a la altura definitiva; siempre estamos en búsqueda, en travesía, en el camino de Jesús que nos lleva a una entrega definitiva con todos los que nos encontramos con él, como peregrinos de la fe. El encuentro con Jesús es una luz que nos da fuerzas para vivir y acompañar a los demás, dejando que él viva en nosotros y nos lleve a amar como nos amó, hasta el extremo y sin medida, fortalecidos por la gracia que nos mantiene perseverantes en ese amor primero que no pasa y que nos hace fructificar en buenas obras (cfr. Ef 2,4-10).

El encuentro con el Resucitado es una invitación a volver a la fuente, donde refrescamos el seguimiento que nos moviliza la vida entera, para vivir con alegría el don de Dios que nos envía a anunciar el Evangelio, una vez que hemos sido rescatados de nuestra autorreferencialidad (EG 8). No es lo mismo caminar desde el encuentro con Jesús que andar solos, sin poder descansar en los brazos del Padre ni alimentarnos del pan de la Palabra y de la Eucaristía. No es lo mismo tratar

a los demás desde los valores del evangelio, que no tener dichos valores evangélicos. La Palabra es luz que nos ilumina y sal que sazona (cf. Mt 6,13) y nos recuerda que el otro es «imagen y semejanza de Dios».

Resucitar en clave de RE

El encuentro con el Resucitado nos «RE-CREA», nos hace nuevos cada día; nos revitaliza en el que es la Vida (cfr. Jn 10,10); nos renueva invitándonos a nacer de nuevo, como a Nicodemo (Jn 4); nos reestructura desde la fuerza dinamizadora del Espíritu que todo lo flexibiliza, lo alienta y lo transforma; nos reconforta con los dones y carismas que nos regala, para fortalecer a los demás en sus luchas y dificultades; nos reunifica incorporándonos a todo lo que construye el nuevo cuerpo, como nuevo templo del Espíritu; nos reaviva en los momentos de nuestra que andamos como cabizbajos o vueltos hacia nosotros mismos; nos rehace hacia la centralidad del núcleo de nuestra fe que confesamos en el Credo; nos reconstruye la figura de Jesús para vivir lo que debe ser tarea principal de la vida del cristiano; nos recupera la infancia perdida y nos vuelve a la ingenuidad de lo gratuito, el valor de la transparencia a la palabra dada, de la bondad, de los sentimientos unidos a la sencillez  y a la provisionalidad del que ha puesto su confianza en el Señor; nos reúne para formar la fraternidad de hijos que llaman a Dios: «¡Abba, Padre!»; nos recoge como una gallina a sus polluelos o una madre que cuida de sus criaturas; nos reorienta hacia la luz pascual que ilumina todo, para que caminemos como hijos de la Luz en los senderos de la vida; nos refresca para que saciemos nuestra sed en pozos que contienen agua transparente, y que nos recuerdan que fuimos incorporados a la Iglesia por el agua y por el Espíritu; nos recupera de los cansancios de la vida al ponernos en camino del que es el Camino (Jn 14,6); se trata de que, desde sus llagas misericordiosas que nos han curado, reaprendamos a ser cristianos que sepan dar respuestas válidas para el hombre de hoy; nos resucita, nos vuelve a la vida, desde las claves del que –muerto el que es la Vida triunfante– se levanta y nos levanta para que resucitemos con él.

Jesús resucitado nos «RE-CREA» cuando nos dejamos encontrar por él en la realidad de la vida cotidiana, en los Emaús de hoy y en los caminos en los que le invitamos a que se quede con nosotros para partir el pan. Re-vivir el rito gozoso de encender el cirio pascual es disipar las tinieblas del corazón y dejarnos iluminar, y poder ser luz que encienda la fe en otros corazones y llene de esperanza a nuestras comunidades para que vivamos el compromiso, en la caridad, de ser solidarios y fraternos en este mundo que tanto ha amado Dios y que tanto necesita de los frutos que se derivan de la Cruz salvadora.

El encuentro con Jesucristo resucitado fortalece nuestro proyecto de vida y nos invita a vivir con osadía desde las actitudes evangélicas; para hacer del amor, del servicio y del compartir los ejes sobre los que estructurar lo que somos; para encontrarnos con nuestros hermanos allí donde estén, haciéndonos compañeros de camino que se ponen al servicio de todas las necesidades existenciales del hombre de hoy, compartiendo vida y misión. No cabe quedarnos escayolados, mirando hacia atrás, cuando el Resucitado nos precede en Galilea. Lo descubriremos en un nuevo horizonte donde crece la vida y la verdad, porque se vive en libertad por la fuerza dinamizadora que nos regala el Espíritu.

 

Salir al encuentro de la vida, como resucitados, en la Galilea de hoy y de aquí

Ahora nos toca salir al encuentro de los demás, a los caminos rodados, para vivir la realidad cotidiana desde las claves del Resucitado que todo lo «RE-CREA».

  1. Salgamos al encuentro de las diócesis y parroquias, desde la clave de la fraternidad vivida y ofrecida, de dos en dos al menos. Visitemos grupos, asociaciones, comunidades religiosas… donde nos acompañemos mutuamente en misión compartida, ofrezcamos los dones particulares que hemos recibido, en nuestro caso con cortesía franciscana, y con una mirada limpia y corazón transparente.
  2. Id a los encuentros de los amigos cercanos o lejanos, familiares y grupos sociales, donde se gestionan los afectos, las reflexiones y los sentimientos; acompañados por la palabra salvadora y ofreciendo lo que vivimos en nuestros pueblos, barrios,… trabajos… y misiones. Pateemos la calle para conocer la realidad, las personas, los problemas y los gozos, y ofrezcamos el compromiso de implicarnos con nuestra gente esparciendo las semillas de la esperanza.
  3. Vayamos al encuentro de los pobres de pan y de vestido; pobres de acogida y escucha; pobres por la enfermedad, los achaques o la soledad; los sin techo, sin derechos, sin papeles…; y ofrezcamos las bienaventuranzas del Reino donde se sientan escuchados y cuidados, cariñosamente acogidos y recuperados en su dignidad.
  4. Hagamos del asfalto lugares donde los niños jueguen en las plazas, los mayores paseen, los jóvenes se encuentren; las plantas se cuiden y las tierras se cultiven y siembren...; favorezcamos la justicia e igualdad para todos más allá de pueblos, culturas, etnias, religiones… y ofrezcamos un diálogo abierto interreligioso y ecuménico.
  5. Seamos portadores de buenas noticias, de alegría compartida, de educación en los valores de la fraternidad y del amor –que todos entienden y necesitamos– cantando en el tono de la alegría Pascual y del aleluya del Evangelio. Cantemos con todas las criaturas y con S. Francisco de Asís: «Loado seas, mi Señor…, por el hermano sol…, la hermana luna y las estrellas…», y con el Papa Francisco, la «Laudato si’» del hombre del siglo
  6. Iluminemos la noche, siendo candil y lámpara para el peregrino; centinelas de la noche; despertadores audaces para abrir nuevos caminos de paz y bien. Salgamos de nuestros lugares de confort y estemos con los que viven en «tierras ácidas»; seamos buen olor de Cristo, perfume del Espíritu, alegría para los pobres que viven en todo tipo de periferias y fronteras. Avancemos hacia la plenitud de ese pequeño grano de mostaza y la poquita levadura que levanta toda la masa, la sazona y la hace pan para alimentarnos y sostenernos como creyentes gozosos y apasionados.

Feliz Pascua a todos y cada uno,
que habéis puesto lo mejor de vosotros mismos
al servicio de los jóvenes y de las comunidades a las que acompañáis.

Severino Calderón Martínez, ofm

Granada, 1 de abril de 2018


ribbon icon sq ESTAMOS PARA SERVIR

Los FRANCISCANOS estamos en Granada desde el tiempo de los Reyes Católicos. En 1835 tuvimos que abandonar Granada y volvimos en 1955. Estamos aqui para servir a todos nuestros hermanos.
Jesús nos mandó como servidores de nuestros hermanos. Desde la defensa de una sociedad más justa y pacífica. Una paz que debe nacer de una sociedad más justa y equitativa. 

¡JUSTICIA Y PAZ!

globe icon sq CUIDEMOS NUESTRO PLANETA

Juntos tenemos que proteger nuestro planeta. Patrimonio que tenemos la obligación de transmitir en herencia a las futuras generaciones. Hemos de cuidar nuestra Madre Tierra. Ella nos da la vida, su aire, su agua. Si la polucionamos con nuestros desechos, gases o plásticos estamos matando la vida en ella y en consecuencia nos estamos suicidando. La Naturaleza es donde Dios se nos manifiesta y se revela a la humanidad. Abramos nuestro corazón para captar su mensaje.

 ¡CUIDEMOS NUESTRO PLANETA!

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